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INVENTAR UNA VIRGEN

Francisco Tuduri Esnal

La historia de “Amigos de Aralar” o “Aralarko Adiskideak”, tiene varios hitos de sobra conocidos:

• La construcción del, en un principio pequeño refugio, sin la zona de la entrada y con la actual cocina divida en dos locales, el interior privado y el otro como refugio público. Con posterioridad se amplió la cocina y se construyó un añadido de madera para la zona pЬblica, que finalmente se trasladó a su actual emplazamiento a la derecha de la ermita y se sustituyó en el refugio por la construcción de mampostería que siempre hemos conocido.ara.

• Otro hito importante fue la construcción de la capilla en dos fases. La primera (año 1946) solamente ubicaba el altar y en la segunda la actual ermita. En el tintero quedaron otros proyectos como el de una “borda modelo” cuyo uso sería cedido a un pastor con la finalidad de provocar un movimiento para dignificar las entonces totalmente insalubres condiciones de vida en las txabolas de los pastores. Otros proyectos más o menos quiméricos e incluso delirantes, como el realizar una audición de la Obertura de Tannhaüsser con una orquesta sinfónica en el Circo de Etzantza no pasaron de ser el “Sueño de una Noche de Verano”.

Pero ligada a la inauguración el 15 de septiembre de 1947 de la actual capilla, existe una historia que no quisiera que cayera en el olvido, por ello veo la amable invitación de escribir en programa de esta edición de las “Catorce Horas” una muy buena ocasión de perpetuarla.

La construcción de la capilla no estuvo exenta de dificultades e incluso algún conflicto cuando “Amigos de Aralar” se apropió de parte de la arena acarreada por el “Grupo Bustintza” para el Refugio de Desao (“latrocinium santum”, según Pantxo Labayen). Al final se firmó la paz del llamado “pleito de la arena” y todos pudieron contemplar con admiración y orgullo la magnífica obra.

Pero llegó el momento de decidir la imaginería y en un principio no hubo dudas: San Martín de Loinaz, patrono de Beasain, a cuyo término municipal parece que pertenece el lugar y San Bernardo de Menton, patrón de los montañeros, emplazándose una imagen con esquís y todo. Pero parecía que faltaba algo y la inquieta mente de Pantxo Labayen aportó la solución: una Virgen. Y se sacó literalmente de la manga a Nuestra Señora de Aralar o “Aralar’ko Ama- Birjiña”. Encargó una talla y confeccionó en la litografía las correspondientes estampas.

Yo conocía la anécdota por haberla oído en mi casa, pero me la corroboró Perico Elósegui un poco tiempo antes de su fallecimiento:

-Recuerdo perfectamente la escena del día de la inauguración. Tu padre (Francisco Tuduri) echaba cohetes y Pantxo Labayen repartía estampas.

Hasta que una de esas estampas llegó a manos de D. Juan Gurruchaga, sacerdote muy popular en Tolosa, que había subido a bendecir la Capilla y a oficiar la primera Misa. Claro está, en cuanto superó la sorpresa no se pudo reprimir.

-¡Estáis locos! Esto no se puede hacer sin permiso del Vaticano.

A lo que Pantxo Labayen respondió con su habitual socarronería:

-¿Cree ud. que dentro de cincuenta años alguien sabrá si había o no había permiso?

Total que allí siguió la Virgen –no recuerdo si la de Aralar o la “oficial” de Aranzazu- e incluso recuerdo la procesión de “ida y vuelta” de la Capilla al Refugio portada por pastores con blusa negra y guantes blancos, gran número de fieles y los novicios de los P .P . Benedictinos de Lazcano.

Pasaron los años. Llegó la llamada “Transición Política” y ante la avalancha de peticiones de poner nombres euskéricos a los recién nacidos, porparte creo que de Euskaltzaindia se editó un nomenclator de nombres vascos, muy utilizado en los diversos Registros Civiles ante las dudas que planteaban a sus funcionarios determinadas peticiones. Llegó a mi poder un ejemplar y hojeándolo me encontré con el nombre de Igaratza como “advocación mariana”. Se lo enseñé a mi padre que reaccionó incluso con júbilo.

-¡Ya lo dijo Pantxo! Pasados casi cuarenta años nadie sabe que aquello fue una pura invención.

Pero es más. Cuando mi hijo Iñigo estudiaba Medicina en Zaragoza, obtenía algún dinerillo dando clases de esquí de fondo en unos cursillos para niños que organizaba el Club Mayencos de Jaca en el Somport. Un día, preguntando a cada uno cual era su nombre se encontró con una niña que se llamaba Igaratza.

Como diría Pantxo Labayen “sic transit gloria mundi”…

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MARCHA DE LAS XIV HORAS
La marcha de las XIV horas es un evento deportivo que recorre montes de Gipuzkoa y Navarra en un recorrido de casi 70 km de longitud que se realiza con salida y llegada en Tolosa y cruzando los municipios de Ibarra, Leaburu, Gaztelu, Berastegi, Orexa, Lizartza, Areso, Gorriti, Azpiroz, Lekunberri, Baraibar, Iribas, Uharte Arakil, Amezketa, Alegia, Altzo y Tolosa.
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